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Provinciales

Carmelina, un lugar en el que los adultos mayores no están olvidados

Con la finalidad social de albergar a adultos mayores para sacarlos de la situación de calle, Carmelina cumplió esta semana, un año más de servicio a la comunidad de Leandro N. Alem.

Esta iniciativa social viene transformando ya desde hace años relatos crudos de vulnerabilidad en contención emocional y atención cotidiana. Un espacio acogedor, amplio, con servicios y atención es el lugar en el cual actualmente más de 20 adultos mayores pasan sus días.

Los embates son constantes y propios de la vida actual. Quienes se responsabilizan en el día a día para llevar adelante Carmelina y están “al frente de la trinchera” como se suele decir, sin dudas poseen una admirable vocación de servicio.

Orlando, Norma, Lita y un gran equipo de colaboradores aportan en lo cotidiano sus energías y tiempo, logrando contener y respaldar a los abuelos. 

A esa gran dedicación, se suman los aportes de la comunidad. Personas como Lita Barrán, la voz cantante de los amigos del Crónicos, se suman a la lista de colaboradores que aportan su grano de arena.

UNA CUESTIÓN DE TIEMPO Y EMPATÍA. Si bien existen asociaciones, vecinos, funcionarios, iglesias, dirigentes que colaboran con el Hogar, siempre es bienvenida la colaboración y sobre todo, la dedicación.

Para los inquietos y voluntarios que se preguntan qué pueden donar, qué necesita el Hogar y cómo colaborar, la respuesta es siempre la misma: lo mejor que se le puede donar al Hogar y lo que le hace falta a los abuelos es que la gente pase tiempo con ellos.

Brindar y compartir tiempo es una acción única e irrepetible que está sumamente cargada de valor para quienes que habitan el Hogar y permite contener a los abuelos y hacerles sentir que no están olvidados.

UNA HISTORIA DE LARGA DATA. Esta historia comenzó allá por los 70′, con un grupo de vecinos protagonistas preocupados por cuestiones vinculadas al edificio, a la tecnología disponible y la parte humana del Hospital local de Alem.

La conformación de la Asociación Cooperadora del Hospital fue uno de los primeros pasos. Luego llegó la culminación del Pabellón Materno Infantil y la mejora de las.condiciones de trabajo para médicos y enfermeros. Pero el interrogante de “qué hacer con los abuelos” seguía pendiente.

“El Pabellón de Crónicos” era un espacio del Hospital, iniciado allá por 1987 con el Dr. Carlos Alberto Jarque con el objetivo de brindar cobertura a los pacientes de largo tratamiento o enfermos crónicos.

El espacio contenía a quienes tenían problemas mentales y a quienes no tenían familiares que se hagan cargo. Para mucha gente y durante un largo tiempo, Crónicos era sinónimo de un lugar al que nadie quería ir e incluso era concebido.como un depósito de abuelos.

Con el tiempo y la falta de financiación, aquel espacio quedó en el olvido. Vivían 13 personas; de las cuales las señoras Carmelina y Martita, madre e hija, fueron las primeras y dejaron de deambular por las.calles de la ciudad gracias a este espacio.

“Todavía me recuerdo muy pequeño con cuatro o cinco años, acompañar a mi padre -el Dr. Carlos Sebely- en sus visitas médicas al Pabellón, ver a esas personas y no entender porqué estaban ahí. Muchos sin familia, muchos sin nadie que se haga cargo. Ahí estaba presente una vez más el Hospital”, expresó Matías Sebely, uno de los personajes claves de esta historia.

La situación se agravó con el tiempo ya que no hanía un presupuesto destinado a tal fin. Cada director del Hospital tenia que decidir qué hacer con ese lugar, crucial para la comunidad y, en simultáneo, difícil de mantener.

Fue así que en 2013 en plena la inauguración del Pabellón Materno Infantil, se le propuso al gobernador y en conjunto con el ministro de.Salud de aquel entonces, alguna acción para.mitigar aquella realidad.

“La idea era reformar ese lugar, convertirlo en un Hogar de Adultos Mayores, cumpliendo con la Ley de Ancianatos, en dimensiones, espacios, capacidad de camas, comedor, salas para diversión. Ampliaríamos de doce a veinticuatro el espacio y se manejaría con los ingresos de las mismas personas. La respuesta fue positiva, ¡Sí. Vamos a hacerlo! En un año de plazo y con ayuda para financiarlo”, recordó.

En 2014, se inauguró Empezamos el nuevo Hogar de Adultos Mayores bajo el nombre Carmelina, en honor aquella primera mujer.

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